Los ERTE son un tema, que por desgracia, están en primera línea de actualidad. Podemos sintetizar el ERTE como la posibilidad que ofrece la ley para que se apliquen medidas excepcionales que ayuden a superar determinadas circunstancias. Las herramientas que ofrece la normativa son la suspensión de los contratos de los trabajadores o la reducción de su jornada de trabajo.

Naturaleza del ERTE y posibles medidas

Un ERTE no es una cuestión baladí y debe reunir ciertos requisitos. Deben ser acreditadas las causas que motivan las circunstancias de excepcionalidad que impidan a la empresa el normal funcionamiento. Pudiendo tener estas causas una naturaleza económica, técnica, organizativa o de producción, o bien, tener consideración de fuerza mayor.

La suspensión o reducción no exime del pago de cotizaciones. Independientemente de la medida empleada, ya sea suspensión o reducción, la empresa mantiene el deber de cotizar por sus trabajadores. Sin embargo, de la naturaleza que motive el ERTE, dependerá el derecho a la exoneración de parte de las cotizaciones de los trabajadores ante la Seguridad Social.

Una vez identificadas las causas que motivan un ERTE, vemos el tipo de medida a realizar. Podrían concurrir las circunstancias que fuercen la suspensión con carácter temporal de determinados trabajadores o bien, según el caso, de toda la plantilla. En cambio, si las circunstancias en las que se encuentra la empresa son diferentes, puede realizar una reducción de jornada a sus trabajadores. De esta forma, se evita la suspensión del contrato.

Un ERTE podrá concurrir en la suspensión temporal del contrato o en la reducción de la jornada

La diferencia de medidas, tiene repercusiones para la empresa. La suspensión del contrato cada día de no trabajo efectivo, supondrá una detracción de pagas extras y vacaciones proporcionalmente. Mientras que, la reducción de jornada no tiene efectos sobre el periodo de vacaciones pero sí, proporcionalmente, sobre el devengo de pagas extras. Mientras dure la situación, la empresa tendrá la obligación de cotización con los trabajadores.

Afectación del ERTE a la tributación de los trabajadores

El ERTE es una forma de garantía para los trabajadores. Durante la vigencia del ERTE, los trabajadores de la empresa en esta situación, tienen derecho a percibir paro. De esta forma, el sistema de la seguridad social palia la falta de ingresos mientras se prolongue la situación en la empresa.

La percepción de una prestación por ERTE puede tener repercusiones negativas. Aunque en un primer momento, el cobro de un ERTE suponga un alivio por paliar la falta de ingresos temporalmente, guarda una contrapartida. Los contribuyentes con rentas inferiores a 22.000 euros brutos anuales están exentos de tributar. Aquí está la clave de cómo afecta acogerse al ERTE porque están exentos de tributar siempre que lo reciban de un sólo pagador.

Una renta inferior a 22.000 euros brutos, de un único pagador, están exentas de tributar

La exención cambia si ha cobrado de su empresa y también ha percibido ERTE. Al tener dos pagadores, el límite exento se reduce hasta los 12.000 euros si hubiera percibido más de 1.500  euros del segundo pagador. Las cantidades abonadas en ERTE no suelen alcanzar el mínimo obligatorio exigido por las normas tributarias para la aplicación de retención de IRPF.

Con todo esto, la mayoría de los trabajadores tendrán que pagar durante la declaración en el próximo ejercicio fiscal. Los más perjudicados serán los trabajadores con sueldos bajos, inferiores a 1.833,33 euros brutos al mes. Ya que, los que tienen una nómina superior a este límite, están obligados a realizar la declaración con independencia de que el resultado fuera negativo o positivo.

Complejidad para aplicación de los ERTE, en el marco COVID-19

A los aspectos económicos, debemos sumar los puramente burocráticos. La situación que ha motivado esta afluencia masiva de empresas acogiéndose a ERTE ha sido imprevisible. Por ello, en su mayoría, los trabajadores tenían sus datos sin actualizar en el Servicio Público de Empleo Estatal. Datos que pueden en la cantidad a percibir como es el número de hijos, la situación civil e incluso los datos bancarios.

Todos estos contratiempos, entre otros, han propiciado que el inicio de cobro se atrase. En muchos casos, se ha retrasado considerablemente la percepción de la primera mensualidad e incluso que actualmente no se halla cobrado. Actualmente unos 150.000 trabajadores continúan sin percibir la prestación mientras que, por el contrario, otros trabajadores han recibido cantidades erróneas. Calcular las bases de cotización en función del número de hijos hace imprescindible contar con datos actualizados. 

Es imprescindible para el cálculo de la base de cotización disponer de datos actualizados

Un apunte importante es la caducidad de los efectos del ERTE. Los que tenían una consideración por fuerza mayor atendiendo las circunstancias causadas por el COVID-19, vencían el 30 de junio de 2020. Sin embargo, atendiendo a la situación económica de extrema gravedad, se han prorrogado hasta el 30 de septiembre de 2020. Con la ampliación de plazo, se han visto reducidas las exenciones de las empresas a la Seguridad Social.

Conclusión

La situación excepcional que ha causado la pandemia de Covid-19 ha afectado al ritmo habitual de las empresas y no deja indiferente a nadie. En BlueGold estamos convencidos de que la mejor forma de afrontar una situación tan crítica es el apoyo mutuo. La sinergia resultante de los esfuerzos de todos (organismos y empresas) logrará que juntos, podamos sobreponernos a estas circunstancias tan negativas. Por ello, desde el Departamento Financiero de Blue Gold deseamos compartir esta información tan actual, que resulta necesaria en estos días.

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