La nueva investigación sobre el tratamiento de aguas y la conversión de gases de efecto invernadero ha encontrado un camino más limpio para transformar el dióxido de carbono. La Escuela de Ingeniería Molecular Pritzker de UChicago ha revelado una metodología innovadora que podría revolucionar este campo. Este avance tiene el potencial de mejorar significativamente las tecnologías actuales, haciendo el proceso más eficiente y rentable.

Transformación del dióxido de carbono

El dióxido de carbono es responsable del 78% del cambio en el balance energético de la atmósfera terrestre entre 1990 y 2022. Este gas se produce mayormente por la quema de combustibles fósiles, como el escape de automóviles y plantas de carbón. Incluso algunas fuentes de energía renovable generan pequeñas cantidades de dióxido de carbono, aunque en menor proporción.

El dióxido de carbono puede reorganizarse mediante la reducción electroquímica de CO2 (CO2R) para producir combustibles limpios y productos químicos útiles. Este proceso transforma el CO2 en productos valiosos como etileno, metanol y etano, que tienen aplicaciones en diversas industrias, desde la producción de plásticos hasta combustibles sostenibles. Sin embargo, la eficiencia de CO2R se ve comprometida por la formación de subproductos no deseados. Estos subproductos incluyen carbonatos y gas hidrógeno, que no sólo reducen la eficiencia del proceso sino que también incrementan los costos operativos.

La reducción electroquímica de CO2 produce combustibles útiles, pero afronta ineficiencias debido a subproductos no deseados

Uno de los principales desafíos en CO2R es la reacción de evolución de hidrógeno (HER). La HER ocurre cuando los protones del agua se combinan para formar gas hidrógeno en lugar de unirse con átomos de carbono y oxígeno para formar los productos deseados. Este fenómeno no solo desperdicia valiosos reactivos y energía, sino que también compite directamente con la producción de combustibles y químicos útiles. Estudios recientes han mostrado que en un ambiente acuoso, CO2R y HER ocurren simultáneamente, con la HER consumiendo una parte significativa de los protones disponibles, lo que dificulta la conversión eficiente del CO2.

Para ilustrar la magnitud del problema, investigaciones han demostrado que en condiciones estándar, hasta el 40% de la corriente eléctrica puede ser desviada hacia la HER en lugar de ser utilizada para la conversión de CO2. Este porcentaje puede variar dependiendo de los materiales y condiciones específicas utilizadas en el proceso. Por lo tanto, encontrar formas de minimizar la HER es crucial para mejorar la eficiencia y viabilidad comercial de la reducción electroquímica del CO2.

Hasta el 40% de la corriente eléctrica se desvía hacia la HER, reduciendo la eficiencia del CO2R

Innovación en la reducción de CO2

El Laboratorio Amanchukwu aplicó conocimientos de baterías acuosas para controlar el agua con solventes orgánicos. Esto permitió sintonizar el comportamiento del agua, logrando que donara la cantidad correcta de protones. Así, se formaron las moléculas deseadas en lugar de hidrógeno y otros subproductos no deseados como los carbonatos.

Para abordar este desafío, los investigadores emplearon una mezcla de solventes orgánicos y aditivos ácidos. Estos compuestos permitieron ajustar el comportamiento del agua y optimizar la transferencia de protones. Los resultados mostraron una disminución significativa en la formación de hidrógeno, incrementando la eficiencia de CO2R. Además, el equipo pudo identificar un «punto dulce» donde el equilibrio entre la donación de protones y la formación de productos deseados fue óptimo.

Los solventes orgánicos y ácidos mejoraron la eficiencia de CO2R al optimizar la transferencia de protones

Materiales alternativos

La investigación muestra que se pueden obtener resultados similares utilizando materiales más baratos y abundantesen lugar de metales preciosos como el oro y la plata. El zinc, siendo el cuarto metal más común en la corteza terrestre con una producción anual de aproximadamente 13 millones de toneladas, emerge como una alternativa viable. Este metal no solo es más económico, con un costo de alrededor de $2 por kilogramo en comparación con los $60,000 por kilogramo del oro, sino que también tiene propiedades electroquímicas adecuadas para la reducción de CO2.

El uso de zinc en la reducción electroquímica de CO2 mejora significativamente la eficiencia del proceso. Ensayos realizados indicaron que los electrodos de zinc lograron una eficiencia farádica superior al 80% para la producción de monóxido de carbono, en contraste con menos del 50% utilizando electrodos de plata. Además, el zinc tiene la capacidad de suprimir la reacción de evolución de hidrógeno (HER), lo que incrementa la selectividad hacia productos deseados como el monóxido de carbono, esencial para la síntesis de combustibles y productos químicos.

El zinc mejora la eficiencia de CO2R, alcanzando más del 80% de eficiencia farádica y suprimiendo HER

Desde una perspectiva ambiental y económica, el zinc presenta ventajas adicionales. Su extracción y procesamiento tienen un menor impacto ambiental comparado con los metales preciosos, contribuyendo a la sostenibilidad del proceso de reducción de CO2. Este avance no solo reduce los costos y mejora la eficiencia, sino que también alinea el proceso con los objetivos globales de reducción de la huella de carbono y mitigación del cambio climático.

Conclusión

El nuevo método de la Escuela de Ingeniería Molecular Pritzker de UChicago ofrece una solución más limpia y económica para la conversión de dióxido de carbono. Controlar el agua y evitar la formación de subproductos no deseados es clave. Este avance puede tener un impacto significativo en el tratamiento de aguas y la reducción de gases de efecto invernadero.

La implementación de estas tecnologías podría transformar la manera en que abordamos la sostenibilidad y la mitigación del cambio climático. Con el tiempo, estos métodos pueden integrarse en sistemas industriales, proporcionando una herramienta poderosa para combatir la acumulación de CO2 en la atmósfera y promover un futuro más limpio y sustentable.

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